La salvia es un pequeño subarbusto aromático de hojas grisáceas, muy apreciado desde la Antigüedad por sus propiedades culinarias y medicinales.
Es una planta perenne y siempre verde de hasta 70 cm de altura, con tallos leñosos en la base y hojas oblongas de color verde grisáceo, rugosas por el haz y casi blanquecinas por el envés debido a su fina pubescencia.
Entre finales de primavera y verano produce espigas de flores tubulares de color azul violáceo, muy visitadas por abejas y otros polinizadores.

Es originaria de las regiones mediterráneas, presente de forma natural en España, Italia, los Balcanes y el norte de África, en laderas soleadas y suelos calizos y bien drenados.
Su nombre científico proviene del latín «salvare» (salvar o curar), en alusión a las numerosas propiedades medicinales que se le atribuyen desde hace siglos. En la Edad Media se decía que quien tenía salvia en el jardín gozaba de buena salud.