La hiedra (Hedera helix) es una planta trepadora perenne de la familia de las araliáceas, muy extendida por los bosques húmedos de Europa, el norte de África y Asia.
| Reino | Plantae |
| División | Magnoliophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Apiales |
| Familia | Araliaceae |
| Género | Hedera |
| Especie | Hedera helix |
La hiedra es una planta trepadora de hoja perenne que se agarra a muros, troncos y rocas mediante pequeñas raicillas adhesivas que le salen a lo largo del tallo. Sus hojas son simples, coriáceas y brillantes, de un verde oscuro intenso, y presentan dos formas bien distintas: en las ramas jóvenes que trepan son lobuladas, con los característicos tres o cinco picos, mientras que en las ramas adultas que ya han florecido pierden esos lóbulos y se vuelven más ovaladas.
Sus flores son pequeñas y de color verdoso, agrupadas en umbelas que cuelgan hacia el suelo, y aparecen sobre todo en otoño. De ellas nacen unas bayas negras del tamaño de un guisante que, aunque sirven de alimento a algunas aves, resultan tóxicas para las personas si se ingieren.
Es originaria de los bosques húmedos de Europa occidental, central y meridional, así como del norte de África y de amplias zonas de Asia, desde India hasta Japón. Se la considera una planta relicta, superviviente de las antiguas selvas de laurisilva que cubrían gran parte de Europa en la era Terciaria.
Crece de forma natural en el sotobosque, trepando por los troncos de los árboles en busca de luz, aunque hoy es sobre todo conocida como planta ornamental para cubrir muros, vallas y fachadas.
La hiedra contiene saponinas con propiedades espasmolíticas, expectorantes y antitusivas, por lo que su extracto se emplea desde hace mucho tiempo en jarabes tradicionales para la tos.
Durante el mes de noviembre, en plena floración, sus flores desprenden un intenso aroma que atrae a numerosos insectos, entre ellos avispas, por lo que conviene observarla con precaución en esa época del año.