La jara (Cistus albidus), también llamada jara blanca, es un arbusto mediterráneo de la familia de las cistáceas, reconocible por sus vistosas flores rosadas y su follaje grisáceo, muy habitual en los montes de Toledo y del centro de España.
| Reino | Plantae |
| División | Magnoliophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Malvales |
| Familia | Cistaceae |
| Género | Cistus |
| Especie | Cistus albidus |
La jara es un arbusto de tamaño medio, que normalmente no supera el metro de altura, con un aspecto grisáceo y aterciopelado debido al fino vello que recubre sus hojas y sus tallos jóvenes. Sus hojas, opuestas y con tres nervios bien marcados, contrastan por su color pálido con el verde intenso de otras plantas del matorral mediterráneo.
Su floración, entre abril y junio, es uno de los espectáculos más llamativos del monte mediterráneo: flores solitarias o en pequeños grupos, de hasta cinco centímetros de diámetro, con pétalos de un rosa intenso que a menudo presentan una mancha algo más oscura en la base.
Es una especie autóctona de la cuenca mediterránea, con especial presencia en la mitad sur y el centro de la península ibérica, donde resulta habitual en los montes y sierras de la provincia de Toledo.
Prefiere los suelos calizos, secos y soleados, y forma parte característica de los matorrales que sustituyen al encinar cuando este se degrada, conviviendo con tomillos, romeros y otras plantas aromáticas propias del clima mediterráneo continental.
Del ládano que exuda esta y otras jaras se extraía antiguamente una resina aromática empleada en jarabes contra la tos y como remedio casero para aliviar dolores de estómago.
Sus hojas, ásperas al tacto por la pequeña pelusa que las recubre, se han usado tradicionalmente para fregar y limpiar utensilios de cocina, un uso curioso que aprovechaba su textura natural casi como si fuera un estropajo vegetal.