El eucalipto (Eucalyptus globulus) es un árbol de gran porte de la familia de las mirtáceas, originario del sureste de Australia y Tasmania, e introducido en España en el siglo XIX.
| Reino | Plantae |
| División | Magnoliophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Myrtales |
| Familia | Myrtaceae |
| Género | Eucalyptus |
| Especie | Eucalyptus globulus |
El eucalipto es un árbol de crecimiento muy rápido que puede superar los 30-55 metros de altura, llegando incluso a los 90 metros en algunos ejemplares excepcionales de su Tasmania natal. Su tronco, recto y esbelto, va desprendiendo la corteza en largas tiras a medida que crece, dejando a la vista un tono grisáceo o azulado por debajo.
Una de sus características más curiosas es la heterofilia: las hojas jóvenes son redondeadas, opuestas y de color azulado, mientras que las adultas se vuelven alargadas, en forma de hoz y de un verde más oscuro, colgando de las ramas de forma característica. Sus flores, blanquecinas y sin pétalos vistosos, nacen protegidas por una especie de "tapadera" (opérculo) que se desprende al abrirse, y dan lugar a frutos leñosos en forma de cápsula.
Es originario del sureste de Australia y de Tasmania, donde crece de forma natural en zonas costeras de clima húmedo y templado. Llegó a España a mediados del siglo XIX, hacia 1845-1868, probablemente a través de Portugal, y se popularizó como especie ornamental antes de convertirse en un cultivo forestal de primer orden.
Durante el siglo XX se plantó de forma masiva en repoblaciones forestales por su rapidísimo crecimiento, llegando a ocupar cientos de miles de hectáreas en la península ibérica, sobre todo en zonas destinadas a la industria papelera.
De sus hojas se extrae un aceite esencial rico en eucaliptol, muy utilizado en remedios tradicionales para aliviar la congestión respiratoria, aunque en dosis elevadas puede llegar a ser tóxico.
Su enorme capacidad de crecimiento —hasta 40 metros cúbicos de madera por hectárea al año— lo convirtió en la base de la industria de la celulosa y el papel en España y Portugal, aunque su expansión también genera debate por su elevado consumo de agua y su comportamiento como especie pirófita, muy inflamable ante los incendios forestales.