La falsa acacia es un árbol caducifolio de crecimiento rápido originario de Norteamérica, de hojas compuestas y flores blancas muy aromáticas, hoy ampliamente naturalizado en Europa.
| Reino | Plantae |
| División | Magnoliophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Fabales |
| Familia | Fabaceae |
| Género | Robinia |
| Especie | Robinia pseudoacacia |
Es un árbol caducifolio que puede superar los 20 metros de altura, con corteza parda muy rugosa y agrietada longitudinalmente. Sus ramas jóvenes presentan un par de espinas estipulares en la base de cada hoja, mientras que en ejemplares adultos suelen desaparecer.
Sus hojas son compuestas e imparipinnadas, formadas por 7 a 19 foliolos ovalados de color verde claro. En mayo y junio produce vistosos racimos colgantes de flores blancas, muy aromáticas y melíferas, que dan lugar a legumbres (vainas) aplanadas de color pardo.
Es originaria del este y centro de Norteamérica, en particular de la región de los Apalaches. Se introdujo en Europa en el siglo XVII como especie ornamental y para la fijación de taludes y dunas, gracias a que sus raíces fijan nitrógeno atmosférico al ser una leguminosa.
Hoy está ampliamente naturalizada en la península ibérica, donde coloniza con facilidad bordes de caminos, ríos y terrenos alterados, por lo que en algunas zonas se considera una especie invasora.
A pesar de llamarse «acacia», no pertenece al género Acacia sino a Robinia, de ahí su nombre común de «falsa acacia». Su madera es muy dura y resistente a la putrefacción, tradicionalmente empleada para postes de viñedo y cercados.
Sus flores son muy apreciadas por las abejas y dan lugar a una miel monofloral muy apreciada, la miel de acacia.