La flor de la pasión o pasionaria azul (Passiflora caerulea) es una planta trepadora de la familia de las pasifloráceas, originaria de Sudamérica y muy apreciada como ornamental por su flor de aspecto singular.
| Reino | Plantae |
| División | Tracheophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Malpighiales |
| Familia | Passifloraceae |
| Género | Passiflora |
| Especie | Passiflora caerulea |
Es una liana leñosa y trepadora que se agarra a muros, vallas y otras plantas mediante zarcillos que nacen en las axilas de las hojas, pudiendo alcanzar entre 15 y 20 metros de longitud en condiciones favorables. Sus hojas son palmeadas, divididas en cinco lóbulos (a veces siete), de un verde intenso, y se disponen de forma alterna a lo largo del tallo.
Su flor, de unos 8 centímetros de diámetro, es sin duda su rasgo más llamativo: sépalos y pétalos blanquecinos rodean una vistosa corona de filamentos radiales, blancos y azulados, que enmarca los estambres y el ovario elevados sobre una estructura central. Tras la floración aparece un fruto ovalado y anaranjado, similar a un pequeño huevo, que contiene numerosas semillas envueltas en una pulpa rojiza.
Es originaria de Sudamérica, principalmente de Argentina, donde es la especie de pasiflora más ampliamente distribuida, aunque también se encuentra en Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay y otros países del continente. Crece en zonas con estaciones húmedas y secas alternas, con precipitaciones anuales de entre 600 y 1.200 mm, sobre suelos ricos en materia orgánica y bien drenados.
Como planta ornamental se ha extendido por todo el mundo, incluida España, donde se cultiva en jardines y pérgolas gracias a su notable resistencia al frío: soporta temperaturas de hasta -10 o -15 °C, y aunque la helada dañe su parte aérea, suele rebrotar desde la base al llegar el buen tiempo.
Su nombre se debe a los misioneros españoles del siglo XVI, que vieron en la estructura de su flor los símbolos de la Pasión de Cristo: los tres estigmas representarían los clavos, los cinco estambres las llagas, y los filamentos de la corona la corona de espinas, mientras que los diez pétalos y sépalos aludirían a los apóstoles, excluyendo a Judas y a Pedro.
En la medicina popular, las infusiones de sus hojas se han empleado tradicionalmente como calmantes suaves, mientras que otras partes de la planta se han usado en remedios caseros diversos, aunque siempre conviene un uso prudente y informado de este tipo de preparados.