El olivo (Olea europaea) es un árbol pequeño y perennifolio, símbolo de la cuenca mediterránea, cultivado desde hace miles de años por su fruto, la aceituna.
| Reino | Plantae |
| División | Magnoliophyta |
| Clase | Magnoliopsida |
| Orden | Lamiales |
| Familia | Oleaceae |
| Género | Olea |
| Especie | Olea europaea |
El olivo (Olea europaea), llamado también olivera o aceituno, es un árbol perennifolio que puede alcanzar hasta 15 m de altura, con un tronco grueso de aspecto retorcido y corteza de color gris o plateado.
Sus hojas son opuestas y lanceoladas, y sus flores, hermafroditas, se agrupan en panículas de corola blanca. El fruto, la aceituna u oliva, es una drupa de entre 1 y 3,5 cm de largo, del que se obtiene el aceite de oliva.
La floración se produce entre mayo y julio, y la fructificación entre septiembre y diciembre en el hemisferio norte. El acebuche (Olea europaea var. sylvestris) es su variedad silvestre, de porte arbustivo y frutos más pequeños.
La evidencia fósil sitúa el origen del olivo hace entre 20 y 40 millones de años en la cuenca mediterránea oriental, aunque su cultivo como planta comestible comenzó hace unos 7.000 años.
Las aceitunas ya se cultivaban comercialmente en Creta hacia el año 3000 a. C., y pudieron ser una de las fuentes de riqueza de la civilización minoica.
La palabra «olivo» procede del latín olīvum, a su vez tomado del griego, mientras que en español «aceituna» y «aceite» proceden del árabe az-záyt — un curioso reflejo de las distintas culturas que han cultivado este árbol a lo largo de la historia.