El pino carrasco es una conífera típicamente mediterránea, muy resistente a la sequía y al calor, que domina bosques costeros secos de suelos calizos.
Es un árbol que puede alcanzar los 25 metros de altura, con un tronco a menudo tortuoso y una copa irregular y abierta. Sus hojas son acículas largas y flexibles, agrupadas de dos en dos, de tonalidad ligeramente amarillenta-verdosa.
Sus piñas son relativamente pequeñas, de 5 a 12 cm, con un pedúnculo claro y visible que las une a la rama.
Se distribuye por los bosques secos mediterráneos de Europa meridional, Asia occidental y el norte de África. Prefiere terrenos calizos cercanos a la costa, y es una especie marcadamente adaptada a la escasez de agua y a mucho sol.
Su epíteto «halepensis» alude a la ciudad de Alepo, en Siria, donde fue descrito. Es una especie pirófila: sus piñas están adaptadas para propagarse mejor tras un incendio forestal, lo que le permite recolonizar rápidamente zonas quemadas.