Es una garza rechoncha y de tamaño medio (entre 60 y 65 cm), con un cuello notablemente más corto que el de otras garzas como la garza real o la garceta común.
| Reino | Animalia |
| Filo | Chordata |
| Clase | Aves |
| Orden | Pelecaniformes |
| Familia | Ardeidae |
| Género | Nycticorax |
| Especie | Nycticorax nycticorax |
Es una garza rechoncha y de tamaño medio (entre 60 y 65 cm), con un cuello notablemente más corto que el de otras garzas como la garza real o la garceta común. Se caracteriza por sus ojos de color rojo intenso y por un pico robusto, aunque no excesivamente largo, verdoso en la base y negro en la parte superior.
El plumaje de las partes inferiores es principalmente blanquecino grisáceo, con el cuello blanco o gris claro y el rostro, la garganta y el vientre de color blanco puro. El píleo, la nuca y la espalda son de color negruzco, de tonalidad cambiante, y las alas son grises. A los adultos les crecen de la nuca dos o tres plumas blancas largas y estrechas, algo más largas en el macho que en la hembra, mientras que las patas y los pies son de color amarillo pálido, más intenso en época de cría. Los juveniles muestran un plumaje veteado en marrón y blanco, ojos de color miel o amarillos, y carecen de las plumas de la nuca hasta cumplir un año de vida.
Es una especie ligada a zonas húmedas para nidificar, presente de forma discontinua por casi toda España, incluidos ambos archipiélagos, aunque prácticamente ausente en la cornisa cantábrica, Galicia y el área pirenaica. En la península ibérica es mayoritariamente estival: llega en primavera y permanece hasta octubre, cuando emprende la migración hacia sus zonas de invernada en el África tropical.
Se alimenta principalmente de pequeños peces, renacuajos y grandes insectos, que captura al acecho, sobre todo durante sus horas de actividad crepuscular y nocturna.
Cría en colonias junto a otras garzas, entre mayo y julio, construyendo un nido pequeño en árboles o en vegetación arbustiva de ribera. El periodo de incubación dura entre 21 y 23 días. En España, la especie llega a superar en algunos años las 150 parejas reproductoras.
Es un ave de costumbres eminentemente crepusculares y nocturnas, aunque durante la época de cría es posible observarla activa también a la luz del día, algo poco habitual entre las garzas de nuestra fauna.