La chachalaca del Chaco o charata ( Ortalis canicollis ) es un ave galliforme de la familia Cracidae, emparentada con los pavones y paujíes. Mide entre 50 y 56 cm de longitud y pesa entre 480 y 680 gramos aproximadamente.
| Reino | Animalia |
| Filo | Chordata |
| Clase | Aves |
| Orden | Galliformes |
| Familia | Cracidae |
| Género | Ortalis |
| Especie | Ortalis canicollis |
La chachalaca del Chaco o charata (Ortalis canicollis) es un ave galliforme de la familia Cracidae, emparentada con los pavones y paujíes. Mide entre 50 y 56 cm de longitud y pesa entre 480 y 680 gramos aproximadamente. La subespecie nominal presenta la cabeza, el dorso y el pecho de tono grisáceo, con el vientre pardo anaranjado, y una característica piel desnuda de color rosado-rojizo alrededor de los ojos; la subespecie pantanalensis muestra un plumaje más pardo y la piel facial más purpúrea.
Sus alas, relativamente cortas y redondeadas, requieren un batido intenso para cruzar espacios abiertos.
Es propia de las tierras bajas del Gran Chaco, distribuyéndose por Bolivia, Paraguay, Brasil y el norte de Argentina, con presencia también en la región del Pantanal brasileño. Habita bosques y sabanas de tipo chaqueño, bosques pantanosos, matorrales secos subtropicales y palmerales, tanto en formaciones boscosas maduras como en vegetación secundaria.
Se alimenta principalmente de frutos y hojas durante todo el año, forrajeando sobre todo en las copas de los árboles, aunque baja al suelo en zonas de sotobosque abierto. De forma estacional complementa su dieta con invertebrados, en especial orugas, y actúa como dispersora de semillas.
La época de cría se extiende de agosto a febrero según la región. Construye una plataforma poco elaborada de ramas y tallos, situada entre 2,5 y 4 metros de altura en vegetación densa, donde la hembra incuba en solitario una puesta de dos a cuatro huevos durante unos 28 días; los pollos son capaces de emplumar apenas dos días después de nacer.
Vive en grupos numerosos y es célebre por sus estridentes coros vocales, en los que varios individuos cantan al unísono —el macho una octava más grave que la hembra— produciendo un sonido audible hasta 2 km de distancia; de hecho, da nombre a la localidad argentina de Charata, en la provincia del Chaco.