El galápago de Florida ( Trachemys scripta elegans ) es una tortuga semiacuática de la familia Emydidae, la subespecie más conocida y comercializada de Trachemys scripta .
| Reino | Animalia |
| Filo | Chordata |
| Clase | Reptilia |
| Orden | Testudines |
| Familia | Emydidae |
| Género | Trachemys |
| Especie | Trachemys scripta elegans |
El galápago de Florida (Trachemys scripta elegans) es una tortuga semiacuática de la familia Emydidae, la subespecie más conocida y comercializada de Trachemys scripta. Se reconoce fácilmente por la mancha roja detrás de cada ojo, que da nombre común a la especie ("tortuga de orejas rojas"), y por su caparazón verde en los juveniles que se oscurece hacia tonos oliva o pardo con la edad.
El caparazón mide habitualmente entre 12 y 20 cm, aunque algunos ejemplares superan los 30 cm; las hembras son de mayor tamaño que los machos.
Es originaria del sureste de Estados Unidos y el noreste de México, donde habita aguas dulces cálidas y de corriente lenta: estanques, lagos, marismas y ríos, siempre con zonas de asoleamiento como troncos o rocas emergidas. Debido al comercio de mascotas, se ha introducido en numerosos países de Europa, Asia y otros continentes, incluida España, donde se encuentra de forma asilvestrada en ríos y humedales, entre ellos el propio Tajo a su paso por Toledo.
Es omnívora, aunque los juveniles son más carnívoros y los adultos se vuelven progresivamente más herbívoros. Se alimenta de plantas acuáticas, algas, invertebrados, pequeños peces y carroña.
El cortejo y el apareamiento tienen lugar en el agua entre marzo y julio. Las hembras excavan nidos en tierra donde depositan entre 2 y 20 huevos, cuya incubación dura aproximadamente entre 80 y 85 días. Las crías rompen el cascarón con un pequeño "diente de huevo" que pierden poco después de nacer.
El galápago de Florida figura entre las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo según la UICN, ya que compite con las tortugas autóctonas por alimento y zonas de puesta. Por este motivo, Zoo Koki colabora en la sensibilización sobre el control de esta especie invasora en el entorno del Tajo, recordando la importancia de no liberar mascotas en la naturaleza. Puede vivir entre 20 y 30 años en libertad, y más de 40 en cautividad.